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Calabacín: calorías, tabla nutricional completa y por qué vale la pena

17 calorías por 100g, casi nada de carbohidratos y una versatilidad que pocas verduras igualan. Todo lo que necesitas saber antes de sumarlo a la lista.

Calorías del calabacín: el calabacín crudo tiene alrededor de 17 calorías por 100g, según la base de datos del USDA (FoodData Central). Un calabacín mediano (200g) tiene aproximadamente 34 calorías, 6g de carbohidratos y 2g de fibra. El valor nutricional cambia poco al cocinarlo — lo que cambia es lo que le agregas durante la preparación.

Calabacín verde creciendo en la planta con flores amarillas en el huerto

Foto: Karola G / Pexels

El calabacín tiene 17 calorías por cada 100 gramos. Eso lo pone entre las verduras más ligeras que puedes comprar, al mismo nivel que el pepino y la lechuga. Lo interesante no es solo la caloría baja: es la combinación de agua, fibra y vitaminas lo que hace que valga la pena tenerlo en la despensa toda la semana.

Es barato, se cocina rápido y entra en casi cualquier receta. Salteado, a la parrilla, al horno, crudo en ensalada o convertido en fideos. Es de esas verduras que rinden más de lo que parece.

Nota sobre el nombre: este artículo usa "calabacín" (el término más reconocido en España, Colombia y buena parte de Latinoamérica), pero también lo vas a encontrar como calabacita en México y Centroamérica, y como zapallo italiano en Chile y Perú. Es la misma verdura en todos los casos.

Cuántas calorías tiene el calabacín

El calabacín crudo tiene alrededor de 17 kcal por 100g, según USDA FoodData Central. Cocido, el valor sube muy poco — cerca de 18 kcal por 100g — porque absorbe algo de agua durante la cocción en lugar de perder volumen.

Un calabacín mediano pesa unos 200g. Crudo, eso equivale a unas 34 calorías. Una porción de 150g salteada con ajo y sal queda alrededor de 27 kcal.

Lo que realmente cambia la cuenta calórica es lo que le agregas:

El calabacín en sí no engorda. Lo que puede pesar en la cuenta calórica es el método de preparación, y eso se controla fácilmente.

Tabla nutricional del calabacín

Valores por 100g de calabacín crudo, con cáscara, según datos del USDA:

Noventa y cinco por ciento de agua. Por eso el calabacín tiene tan pocas calorías — y por eso llena sin pesar en el estómago.

La mayor parte de la fibra está en la cáscara. Comerlo sin pelar hace diferencia para el tránsito intestinal.

Rodajas de calabacín y tomate en un plato blanco de cerámica

Foto: Polina Tankilevitch / Pexels

Beneficios del calabacín

El calabacín no es un superalimento. Es una verdura muy buena, y esa distinción importa para quien cocina de verdad.

Saciedad con pocas calorías. Con un 95% de agua, el calabacín ocupa espacio en el estómago sin aportar calorías relevantes. Aumenta el volumen del plato sin aumentar el total calórico.

Ayuda al tránsito intestinal. La fibra de la cáscara favorece el buen funcionamiento del intestino. Si tiendes al estreñimiento, comer calabacín con cáscara de forma regular —en rodajas o crudo— hace diferencia.

Fácil de digerir. El calabacín cocido es suave para el estómago. Va bien en comidas ligeras cuando el estómago está sensible, como en casos de gastritis. Solo evita el exceso de aceite en la preparación.

Vitamina C y antioxidantes. 100g de calabacín aportan cerca de 18mg de vitamina C —casi el 20% del valor diario recomendado. La cáscara verde también contiene betacaroteno, precursor de la vitamina A. El calabacín aparece de forma consistente entre las verduras de referencia por su aporte antioxidante en las bases de datos nutricionales del USDA.

Potasio para la presión arterial. Con unos 261mg de potasio por 100g, el calabacín ayuda a equilibrar el sodio de la dieta. Algo relevante para quien consume mucha sal, que somos la mayoría.

El calabacín entra en la lista casi todas las semanas, pero es fácil olvidarlo cuando toda la despensa vive solo en tu cabeza. Mise se acuerda por ti.

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Tipos de calabacín que vas a encontrar

No todos son iguales. Lo que encuentras en la tienda varía más de lo que parece, y vale la pena saber la diferencia antes de elegir.

El calabacín crece rápido. Quien tiene huerta lo sabe: siembras una planta y en dos semanas tienes más de lo que puedes usar, y terminas regalándolo a los vecinos sin ningún problema.

Para el día a día, el calabacín verde y la calabacita amarilla son los más fáciles de conseguir y los más intercambiables. La diferencia nutricional entre ambos es mínima: elige según la receta o el precio.

Cómo elegir un buen calabacín en la tienda

Un calabacín blando es un calabacín viejo. Parece obvio, pero es fácil pasarlo por alto cuando vas con prisa por el pasillo de verduras.

Un buen calabacín no necesita mucho condimento para saber bien. Uno pasado, ningún condimento lo salva.

Vale la pena revisar la lista de compras antes de salir de casa y anotar cuántos calabacines vas a necesitar en la semana. Así evitas comprar de más y encontrar dos marchitos en el fondo del refrigerador el jueves.

Cómo guardar el calabacín en casa

El calabacín no aguanta mucho fuera del refrigerador, sobre todo con calor. Lo básico:

No lo laves antes de guardarlo. Lávalo justo antes de cocinarlo. La humedad acelera que se eche a perder.

Si sueles olvidar qué tienes en el refrigerador, la despensa de Mise te ayuda a anotar lo que necesita usarse pronto, para que no te sorprenda un calabacín marchito tres días después de comprarlo.

Una estrategia simple: comprar dos calabacines por semana y decidir de antemano en qué día usarás cada uno. El plan de comidas semanal funciona bien para esto —defines el menú antes de ir a comprar y llevas exactamente lo que vas a usar. Sin desperdicio y sin comprar la misma verdura que ya tienes en casa.

Como comparación: la espinaca tiene un perfil nutricional parecido (unas 23 kcal por 100g) y suele entrar en la misma compra semanal. Juntos son una buena base de verduras verdes para toda la semana.

Preguntas frecuentes sobre el calabacín

Gus

Creador de Mise. Compró calabacín el lunes con la mejor intención y lo salteó el jueves, justo cuando ya empezaba a ablandarse. Quedó buenísimo. El problema era la falta de planeación, no el calabacín.

Calabacín en la despensa,
sin olvidar comprarlo.

Mise conecta lista de compras, despensa y plan de comidas semanal. Compras lo que realmente vas a usar —y el calabacín no se marchita en el fondo del cajón.

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Calabacín: calorías, tabla nutricional y beneficios